SIMBAD.
Es un hombre de familia
pudiente, que por asares del destino queda huérfano de padre siendo un
adolescente, y su corazón inexperto y bondadoso no está consciente de que el
dinero sin trabajo no termina más que en miseria y desasosiego.
Pero
los dioses lo quieren, y mandan a un señor de confianza para darle un consejo,
el cual el escucha y termina en incursionar por primera vez en el mar, y el
inicio de su vida marina fue hecha leyenda.
Sea
verdad o sea mentira, la extraordinaria historia de este marinero, no deja de
sorprender a muchas personas a lo largo del tiempo, y yo no soy la excepción,
desde naufragar a una isla de caníbales y antropófagos a casarse en una nación en
donde la muerte le asechaba si moría su esposa, visitar la isla de una princesa esclavizada
por una enorme serpiente, entrar en el terreno de casa de águilas gigantes, y
regresar a casa, Simbad siempre regresaba a su hogar y contaba sus aventuras de
donde venía más fuerte, rico y sabio.
Es
en pocas palabras “una historia de vida (y lecciones)” vemos como a través de la
inteligencia, destreza… y mucha (mucha) suerte, nuestro héroe del mar sobrevive
y nos enseña culturas nuevas, y a través
de su ojos reflexivos comprendemos que el humano realmente no ha cambiado,
tendencioso de los mismos males y perdiciones, seguimos siendo una especie frágil
en busca de algo (o muchas) cosas.
Y
que para él, el mar era su gracia salvadora.

:)
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